En el sector admiten, además, que la caída de empresas, que fue noticia esta semana por el cierre de la histórica Dánica y de una planta entera de Electrolux en Santa Fe, tiene a otros tantos analizando el escenario: Unilever, de capitales estadounidenses, no descarta empezar a importar más de lo que ya importa y vender alguna de sus líneas de producción. Y hasta está sufriendo la mala la familia Braun. Cuando los dueños de supermercados La Anónima compraron la cadena Libertad salieron de la comodidad del negocio patagónico y se acercaron a los conurbanos, donde la malaria manda. Por primera vez se enfrentan cara a cara con un fenómeno al que no estaban acostumbrados. Esas paradojas del destino hacen que los Braun, pilares fundamentales del apoyo empresario a Milei, tengan buena parte de la crisis de su balance del último mes relacionada a la recesión y al nivel de mora incobrable que tiene su tarjeta de pagos.
En el desayuno en la Bolsa antes mencionado, un altísimo dirigente de la Federación de Molineros (FAIM) le dijo a Lavigne que el sector está perdiendo ventas y que cada vez salen menos bolsas de harina al por mayor. Hay firmas del sector que tienen problemas de cobranza en casas de pastas y panaderías. Las ventas de harina cayeron 1 por ciento interanual el mes último, siendo el bien más barato del sector alimentos. También le preguntaron a Lavigne por cómo hará el Estado para resolver la mora de las empresas. Les contestó lo mismo que a la UIA: “la micro la administran ustedes. Tienen que buscar refinanciar con los bancos”. Este contexto, en el cual ya cerraron más de 30 mil empresas, no parece ser una selección darwiniana, sino más bien una depredación fuerte y pareja del modelo. Cacería mayor.
Los dos CaputosEl ministro Caputo, mientras tanto, voceó en Wall Street y entre los inversores que el programa económico tiene dólares para evitar una corrida. Y que las chances del gobierno de ganar en el 2027 son sólidas. A la vez, agitó el fantasma opositor. Todo en el mismo evento.
Luis “Toto” atraviesa un momento de desdoble de personalidad. Hacia afuera exhibe que su plan económico vive. Hacia adentro piensa medidas y les ruega a sectores para que dinamicen la actividad. Hace unos días, el ministro se reunió con empresarios de la Cámara de Empresas Mineras (CAEM). Les reclamó algo inédito: “muchachos, por favor, les pido que el 20 por ciento de lo que precisan para la actividad sea comprado a la industria nacional”, espetó. Es que algunos dirigentes de la Cámara de la Construcción (CAMARCO) le detallaron un nivel creciente de compra de casas importadas de China que las mineras hacen para armar los campamentos de producción. Los mineros le dijeron a Caputo que van a hacer lo posible por cumplirle. La respuesta real es que no lo harán. ¿Por qué? Porque el mismo modelo Milei no los motiva a cambiar: el Proyecto minero Vicuña, radicado en San Juan, está manejado por la empresa canadiense Lunding Mining y la australiano-británica BHP. Esas firmas trajeron de China una ciudad entera para armar un campamento con capacidad para 5000 personas. Esas casas, que son bloques apilables, las fabricó la empresa Beijing Chengdong, con un precio del metro cuadrado que en dólares es un tercio del precio local para un emprendimiento similar. Insostenible cómo el modelo de apertura se muerde la cola.
En paralelo a esa historia, Caputo les comentó a banqueros amigos que está pensando en medidas para lo que él entiende como reactivación económica. Este diario confirmó que le pidió al Banco Nación que trabaje en un esquema que atienda el problema de cheques de las pymes. Asimismo, está analizando una liberación de encajes bancarios, algo más macro. Y también algo micro: la referencia es para un esquema de desendeudamiento que estaría apoyado en una facilidad que los bancos les darían a las familias que entraron en mora crediticia. Con las cifras de la coyuntura, parece poco, pero el dato político es que el ministro comparte con los críticos la idea de que la economía doméstica es un problema electoral para LLA.
París es una fiesta, Argentina, un caosMientras todo este desbarajuste ocurre, el Gobierno fuga hacia adelante. En los próximos días habrá dos eventos en los cuales intentará contrastar la realidad. En el Coloquio de IDEA, que se hará en Mar del Plata, está confirmada la presencia de Caputo y le limpiaron el evento de cuadros críticos para que el ministro cierre en paz. IDEA es una cámara muy afín al liberalismo en todas sus maneras, pero en esta edición mostró un matiz. No irá el Presidente Milei, pero sí asistirá Patricia Bullrich, que va a ser entrevistada por Martín Galdeano, el ceo de Ford para Sudamérica. El Círculo Rojo más afín al color violeta también muestra que el plan del mileísmo sin Milei está vivito y coleando. Para participar del encuentro, eso sí, hay que desembolsar un dinero: los tres días de IDEA en Mar del Plata valen más de 6 millones de pesos por persona.
En la otra esquina, a 11 mil kilómetros de Buenos Aires, el Gobierno se lleva a empresarios y gobernadores amigos a la Argentina Week. Esta segunda edición, que se hará en París, tiene el mismo tono que Caputo buscó llevar a Nueva York: la idea de un gobierno fuerte, con chances, y un plan sólido. Los datos macro y de Riesgo País contrastan esa versión, pero la paz de los libertarios está hoy muy lejos de Argentina.
El documento que se circuló para invitar a gente a subirse al evento en la Ciudad Luz tiene un título rimbombante y pretencioso de cara a los resultados recientes del programa: “La transformación de Argentina” se hará desde el martes en las oficinas de la OCDE y congregará a los gobernadores patagónicos y al pool de burguesía que hoy acompaña de manera inmutable a Milei: confirmaron presencia el dueño de PAE, Marcos Bulgheroni; Marcelo Mindlin, de Pampa; Mariano Bosch, de Adecoagro; Alejandro Elsztain, el hermano de Eduardo que está a cargo de Cresud; Manuel Antelo, el hombre que está haciendo negocios en la crisis trayendo autos de China; el laboratorista Juan Pablo Bagó; el ceo de Globant, Martín Migoya, rey junto a Galperín de los Unicornios libertarios; y Martín Varsavsky, un cruzado de la gesta libertaria que se hizo conocido por construirse un refugio anti apocalipsis en Mendoza.
La foto general es la de un presidente que se refugia en su núcleo duro de poder para escaparse de la realidad interna. Los ceos, como el Presidente, tienen una única misión: sostener el programa para preservar los privilegios, mientras el emergente social en el país empieza a tensar la cuerda.
Nota publicada en Página12 (27/9/26)